lunes, 6 de octubre de 2014
Realizado por:
Alumnos del Colegio de Bachilleres del estado de Chihuahua. Plantel #19
Maestra: Gladys Corral Salcido
Materia: Informática
Maira AmayaMichel Solís
Consuelo Medina
Aaron Mares
Víctor Escapite
Propósito
Este blog lo hacemos con el propósito de informar a los alumnos o personas que les interese el tema de la contaminación y Ecología.
La destrucción de la capa de ozono
La detección hace algunos años de una disminución del espesor de la capa de ozono en la Antártida y en el Ártico, el denominado “agujero” en la capa de ozono, ha planteado la hipótesis de una grave interferencia humana en la atmósfera, ya que el filtro que ejerce el ozono estratosférico sobre la radiación solar ultravioleta es esencial para el mantenimiento de la vida sobre el Planeta.
El ozono es un gas que de forma continua se genera en las capas altas de la estratosfera. Este gas es el resultado de una serie de reacciones químicas que sufre la molécula de oxígeno al aportarle energía suficiente, como por ej. Las radiaciones ultravioletas o una descarga eléctrica. Esta energía produce la ruptura de la molécula de oxígeno y forman el oxígeno triatómico, llamado ozono, un gas fuertemente corrosivo y venenoso.
Elementos destructores del ozono
La presencia de este gas en la estratósfera es beneficiosa puesto que cumple la misión de filtro de los rayos ultravioletas, los cuales si llegaran directamente a la Tierra dañarían muchos procesos vitales.
Sin embargo, el ozono es atacado por el cloro y otros elementos como el metano, el bromo y el flúor. Estos se liberan de los compuestos sintéticos que se originan en los aerosoles, frigoríficos, acondicionadores de aire, extintores, productos de limpieza y disolventes, así como en la fabricación de los materiales de aislamiento térmico o de las espumas plásticas. Todos estos productos contienen un nuevo gas, el freón, compuesto de clorofluorocarbonos (CFC).
Así mismo, el progresivo recalentamiento de las capas inferiores de la atmósfera, debido a desastres naturales, como las erupciones volcánicas o también desastres artificiales, como el efecto invernadero, provoca un enfriamiento de la estratósfera. Este enfriamiento puede conducir a la formación de más partículas de hielo ácido que facilitan una mayor liberación de cloro activo y el consiguiente incremento de la destrucción del ozono.
El “agujero en la capa de ozono
Las oscilaciones del espesor de la capa de ozono guardan estrecha dependencia con las variaciones de la radiación solar. Por eso, en los polos, la desigual incidencia de la radiación solar en verano o invierno ocasiona acusados contrastes en el espesor de la capa de ozono que los hace particularmente vulnerables a los efectos perjudiciales de los CFC.
Así por ej., en la estratosfera de la Antártida, a la acción destructora de los CFC se une la acción de las partículas de hielo ácido, que se forman sobre todo en primavera, causante de la liberación de cloro activo que destruye la capa de ozono. El resultado es la formación estacional de un “agujero” en la capa de ozono, que es motivo de preocupación, ya sea por el temido aumento del efecto invernadero en lo sucesivo, como por las consecuencias en materia sanitaria derivada de la debilitación en el tamizado de los rayos ultravioleta.
Cierta cantidad de rayos ultravioleta son necesarios, pues, por ejemplo, activan la vitamina D. Sin embargo, su exceso puede producir enfermedades en los ojos, como las cataratas, cáncer de piel, inhibir el sistema inmunológico o simplemente graves quemaduras. Además, pueden también retrasar o impedir el crecimiento de las plantas, así como deteriorar el plancton y el ecosistema marino.
Efecto invernadero
El anhídrido carbónico es un producto natural del metabolismo orgánico, producido por plantas y animales. Sin embargo, cuando se genera en cantidades excesivas en procesos artificiales (motores de combustión, etc.) se acumula en la atmósfera y actúa como un cristal filtrante, permitiendo el paso de la energía solar pero impidiendo su salida cuando la superficie del planeta refleja una parte de ella (albedo). La consecuencia es un progresivo calentamiento de la atmósfera, como sucede en el interior de un invernadero con paredes de cristal. Un aumento tal de la temperatura global es muy peligroso por sus consecuencias climáticas y, por tanto, sus efectos sobre el equilibrio natural de los ecosistemas
Causas De La Contaminación Atmosférica
Los agentes contaminantes son partículas sólidas, como por ejemplo hollín, así como vapores, gases, humos y diversas sustancias, a menudo de carácter tóxico, que se vierten a la atmósfera como producto residual de actividades industriales o domésticas y que muy a menudo aunque no sean tóxicos reaccionan allí con otros componentes, transformándose en productos peligrosos, como por ej., ácidos.
En la mayoría de los casos esta contaminación es evitable, ya sea utilizando filtros depuradores, mejorando la eficacia de los procesos o utilizando combustibles menos contaminantes.Los contaminantes suelen dispersarse en la atmósfera a merced de los vientos imperantes, provocando a veces problemas en lugares distantes, donde esos residuos pueden acumularse. La propia dinámica atmosférica facilita de este modo hasta cierto punto la autodepuración, pero contribuye por otro lado a propagar el mal. Otras veces, cuando no sopla el viento, se acumulan formando una especie de hongo por encima de la zona que los genera (visible con frecuencia sobre las grandes ubres) o mezclándose y reaccionando con la niebla para dar lugar al llamado “smog”.
El efecto de todos estos productos no sólo se manifiesta en la pérdida de calidad de vida en las urbes y conglomerados urbanos y en la aparición de enfermedades respiratorias entre sus pobladores, sino que altera también gravemente los procesos de respiración natural de las plantas, provocando a menudo su muerte. De este modo se destruye la base de las cadenas tróficas y, en consecuencia, uno de los principales eslabones del ecosistema terrestre.
Contaminación Del Aire
La contaminación de la atmósfera engloba todas aquellas alteraciones del medio aéreo, en cuanto a sus propiedades físicas y químicas, que se producen como consecuencia de la intervención directa o indirecta del hombre. Por consiguiente, las descargas de origen natural que en forma de humos o partículas en suspensión pueden producirse en el curso de, por ej., una erupción volcánica no deben incluirse en este contexto, considerándoselas como factores normales en la dinámica del ecosistema terrestre y como uno de los medios de relación entre las zonas más profundas del medio geológico y la capa de la biosfera.
La atmósfera ha experimentado en el curso de la historia geológica del planeta multitud de cambios y aquella primera que se formó en los inicios de la guarda escaso parecido con la que hoy conocemos. Las emisiones volcánicas, la acción de las radiaciones exteriores sobre los compuestos y elementos presentes y la propia actividad de los seres vivos, al principio básicamente las plantas (como productoras de oxígeno), han ido alterando la composición química y las propiedades físicas de esa masa gaseosa. Pero los cambios producidos han sido regresivos y, además, lo que es más importante, han ido estrechamente interrelacionados con la evolución de los seres vivos, es decir, al ser la atmósfera también un producto de la actividad biológica, sus cambios no han perturbado el ciclo natural de los organismos, si bien han actuado evidentemente como un factor evolutivo importante. La presencia de oxígeno en la atmósfera en cantidades suficientes permitió la conquista de los medios terrestres y aéreo por parte de formas vivas provenientes de otras surgidas en los mares. En cambio, la contaminación, como alteración ajena al desarrollo natural del ecosistema terrestre, supone un grave riesgo de destrucción de varios eslabones de la cadena y en última instancia del propio ecosistema terrestre.
La actividad industrial ha ido sobrecargando la atmósfera con sustancias de todo tipo y a partir de un umbral determinado los daños han comenzado a producirse de un modo acelerado, afectando en particular a los aspectos más visibles del ecosistema y también al entorno más inmediato del ser humano (el aire que respira, la destrucción de sus monumentos, etc.).
Esto ha despertado la conciencia de la población sobre la gravedad de esta agresión al medio.
Contaminación del Agua
La contaminación en ríos y lagos
Los lagos han sido los primeros en manifestar los efectos de la contaminación, al ser muchos de ellos sistemas cerrados y, en cualquier caso, porque la entrada y salida de sus aguas no suele ser suficiente para deshacerse de una cantidad excesiva de residuos. La contaminación inicial era de tipo doméstico, procedente de las poblaciones humanas asentadas en sus orillas. Al ser productos orgánicos en su mayoría, se produjo un paulatino aumento de nutrientes en el agua, convirtiéndose los lagos oligotróficos en eutróficos y desapareciendo da manera lenta las formas de vida más exigentes.
Con los modernos métodos agrícolas, que recurren a fertilizantes y plaguicidas para aumentar la producción, el número y la peligrosidad de los residuos ha aumentado, acelerando los procesos. El resultado ha sido la muerte biológica de gran número de masa lacustres en los países industrializados.
Los ríos, gracias a su capacidad de arrastre, han sido capaces de absorber mayor cantidad de agresiones, pero también el proceso de intensificación y concentración de esos contaminantes ha superado los límites de la capacidad de auto regeneración, rompiéndose el equilibrio entre los distintos componentes del medio fluvial. Las cloacas circulantes en que se han convertido en el mundo industrializado son una buena prueba de ello. La flora y la fauna han quedado en muchos casos irreparablemente dañadas.
Al ser los ríos la fuente principal de suministro de agua potable para las poblaciones humanas, el problema se ha convertido en prioritario para las autoridades y las legislaciones actuales intentan impedir la contaminación, al tiempo que se llevan a cabo costosos proyectos de limpieza y regeneración de las aguas. La disponibilidad de agua potable está en camino de convertirse en uno de los decisivos del desarrollo humano para el cercano siglo XXI, transformándose en un bien preciado y cada vez más costoso.
La contaminación del mar
Los residuos arrojados a los lagos y ríos pasan de modo natural al mar y allí las corrientes los dispersan y trasladan a los puntos más lejanos. Muchos de estos contaminantes son transformados en elementos utilizables por los organismos marinos, dentro del proceso de auto depuración del mar. Pero hay otros, sobre todo los residuos radiactivos y los productos químicos de alta concentración utilizados en procesos muy diversos, que no pueden incorporarse a ningún ciclo natural de estas características y permanecer como tales provocando enormes daños en la flora y fauna marinas. Sus efectos son a menudo a largo plazo o en lugares remotos. Así, DDT utilizado masivamente en los años 50 y 60 en la agricultura paso a través de los ríos a las aguas de los océanos, acumulándose en los elementos del plancton y, de aquí, pasando a los tejidos de los peces, que en un superdepredador, el ser humano, utiliza como alimento. Se han encontrado restos de DDT en cantidades peligrosas en focas y otros carnívoros marinos.
A los vertidos directos a través de los ríos hay que añadir la contaminación con las precipitaciones que arrastran residuos tóxicos, los vertidos incontrolados en altamar y los accidentes de superpetoleros que vierten millones de litros de hidrocarburos a las aguas, o, a menor escala, pero igual de grave por su reiteración, las pequeñas cantidades resultantes de limpiar depósitos en altamar o procedente de fugas de los motores.
Agua potable
Más valiosa que el oro
Buenos Aires. Argentina. Por el simple gesto de mantener la canilla abierta mientras se cepilla los dientes, Roberto M. gasta diez litros de agua al día.
Bou Djébéha. Malí. En mitad del árido paisaje, media docena de niños peules acarrean tres baldes. Después de caminar 6 km. Conseguirán agua para abastecer a sus familias durante una jornada.
Nueva York. Estados Unidos. Cada vez que uno de sus habitantes vacía el depósito del inodoro desaparecen catorce litros de agua potable por las cañerías.
Depresión de Houleh. Israel. Diez litros de agua por día, utilizados gota a gota, sirven para regar unos 100 metros cuadrados de cultivos hortícolas.
París. Francia. 500.000 metros cúbicos de agua, aproximadamente el 50% del consumo diario de la ciudad, son vertidos a las alcantarillas día a día sin que hayan servido a nadie.
El empleo que el hombre hace del agua está relacionado con factores tan dispares como las costumbres, educación, grado de desarrollo y, sobre todo, región del mundo en donde viva. Pero siempre, desde que la especie humana apareció sobre el planeta, nuestra existencia ha estado ligada a este elemento. Y no sólo el hombre depende por completo del agua. El inicio de la vida en la Tierra aconteció en su seno. A partir de entonces, todos los seres viven en el agua o contienen grandes porcentajes de este irremplazable líquido, que en el caso de los humanos representa un 75% de su peso.
El agua es un bien escaso y muy vulnerable, que el hombre malgasta la mayoría de las veces. Durante la celebración, del 5 de junio de 1990, del Día del Medio Ambiente, los diferentes grupos de trabajo de distintos países llegaron a la misma conclusión: la escasez de agua dulce es el mayor problema con el que se enfrenta el mundo. Resulta evidente que la Tierra ya no tiene agua suficiente para abastecer una demanda que es excesiva y creciente. Nuestro planeta contiene la misma cantidad de agua que hace millones de años, en tanto que su uso y, sobre todo, su abuso por parte del hombre no deja de aumentar.
A fines del siglo XX el estilo de vida de los países occidentales se ha convertido en el modelo a imitar para el resto del mundo. Sin embargo, por historia, tradición y cultura, es una civilización que consume mucho agua, en cantidades incluso insultantes, si se contempla desde aquellos lugares en que el incoloro elemento es un bien escaso. Una persona necesita para vivir cinco litros de agua por día. Las exigencias del consumo occidental sitúan el gasto de esa misma persona entre 200 y 400 litros diarios. Para evitar esta absurda sangría, en algunos municipios de países como Alemania, Francia u Holanda se construyen viviendas con doble sistema de cañerías. Por un lado para el agua que podría llamarse normal, utilizada en toda clase de usos domésticos, como limpiar lavar o bañarse, y que llega a las casas sin pasar por todos loa procesos de depuración; y por otro la súper, empleada solo para beber y cocinar, siendo reciclados sus sobrantes en el primer circuito. Asimismo, actividades tan aparentemente poco preocupantes por el medio ambiente, como puede ser el
diseño industrial, han comenzado a tener en cuenta ese factor. Así, ya se comercializan canillas que sólo dejan fluir el agua cuando se mantiene la mano debajo de esta.
La Ecología
La ecología es la ciencia que estudia las relaciones existentes entre los seres vivos y el medio en el que viven. Así pues, estudia la relación entre el hombre y su medio, la Tierra un gran almacén que proporciona recursos materiales de todo tipo: agua, oxigeno, minerales, madera, alimento; todo cuanto es precioso para la vida. Sin embargo, existe la posibilidad de que ese gran almacén se agote. Efectivamente, los recursos del planeta son abundantes a partir de la década de los años setenta la Humanidad es consciente de que dichos recursos son finitos y que es preciso reducir su consumo. Desde entonces, la preocupación por el medio ambiente ha ido en aumento y se han creado asociaciones y organismos dedicados a su estudio y protección, así como se han firmado algunos tratados y protocolos entre diversos países con el fin proteger las especies amenazadas y limitar la emisión de productos nocivos.
No obstante, no se ha logrado detener ni el proceso de
Gagotamiento y malversación de los recursos terrestres, ni el de la contaminación del medio ambiente. Al contrario, a los desastres naturales, como las erupciones volcánicas, se suma un número creciente de desastres accidentales o indirectamente provocados (mareas negras y vertidos incontrolados de materias contaminantes al mar, accidentes en centrales nucleares, incendios de pozos de petróleo, desecación de zonas naturales, etc.) que contribuyen a la contaminación atmosférica y de las aguas, a la desertización de grandes zonas del Planeta, a la deforestación de los bosques, a la desaparición de especies animales, radicalización de los cambios climáticos, a la disminución de la capa de ozono y, cómo no, al incremento de las enfermedades. En una palabra, el hombre esta interfiriendo, incluso, en las altas capas de la atmósfera de modo que su cualidad de depredador, practicada desde los tiempos más remotos de su historia, ha alcanzado cotas inimaginables hace solo medio siglo, que conducen al Planeta a un situación límite y de alto riesgo. Ello se debe, en parte, a los efectos de la actividad industrial de la sociedad contemporánea, pero también a las necesidades derivadas del desorbitado incremento de la población mundial, la cual se ha duplicado en los últimos cuarenta años. Es más, las previsiones demográficas señalan un período de únicamente veinte años para que se duplique de nuevo, por lo que es preciso actuar con urgencia a nivel colectivo e industrial si se quiere que la Tierra siga manteniendo a la Humanidad.
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