La ecología es la ciencia que estudia las relaciones existentes entre los seres vivos y el medio en el que viven. Así pues, estudia la relación entre el hombre y su medio, la Tierra un gran almacén que proporciona recursos materiales de todo tipo: agua, oxigeno, minerales, madera, alimento; todo cuanto es precioso para la vida. Sin embargo, existe la posibilidad de que ese gran almacén se agote. Efectivamente, los recursos del planeta son abundantes a partir de la década de los años setenta la Humanidad es consciente de que dichos recursos son finitos y que es preciso reducir su consumo. Desde entonces, la preocupación por el medio ambiente ha ido en aumento y se han creado asociaciones y organismos dedicados a su estudio y protección, así como se han firmado algunos tratados y protocolos entre diversos países con el fin proteger las especies amenazadas y limitar la emisión de productos nocivos.
No obstante, no se ha logrado detener ni el proceso de
Gagotamiento y malversación de los recursos terrestres, ni el de la contaminación del medio ambiente. Al contrario, a los desastres naturales, como las erupciones volcánicas, se suma un número creciente de desastres accidentales o indirectamente provocados (mareas negras y vertidos incontrolados de materias contaminantes al mar, accidentes en centrales nucleares, incendios de pozos de petróleo, desecación de zonas naturales, etc.) que contribuyen a la contaminación atmosférica y de las aguas, a la desertización de grandes zonas del Planeta, a la deforestación de los bosques, a la desaparición de especies animales, radicalización de los cambios climáticos, a la disminución de la capa de ozono y, cómo no, al incremento de las enfermedades. En una palabra, el hombre esta interfiriendo, incluso, en las altas capas de la atmósfera de modo que su cualidad de depredador, practicada desde los tiempos más remotos de su historia, ha alcanzado cotas inimaginables hace solo medio siglo, que conducen al Planeta a un situación límite y de alto riesgo. Ello se debe, en parte, a los efectos de la actividad industrial de la sociedad contemporánea, pero también a las necesidades derivadas del desorbitado incremento de la población mundial, la cual se ha duplicado en los últimos cuarenta años. Es más, las previsiones demográficas señalan un período de únicamente veinte años para que se duplique de nuevo, por lo que es preciso actuar con urgencia a nivel colectivo e industrial si se quiere que la Tierra siga manteniendo a la Humanidad.

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