lunes, 6 de octubre de 2014

Contaminación Del Aire

Contaminación y ecosistema


La contaminación de la atmósfera engloba todas aquellas alteraciones del medio aéreo, en cuanto a sus propiedades físicas y químicas, que se producen como consecuencia de la intervención directa o indirecta del hombre. Por consiguiente, las descargas de origen natural que en forma de humos o partículas en suspensión pueden producirse en el curso de, por ej., una erupción volcánica no deben incluirse en este contexto, considerándoselas como factores normales en la dinámica del ecosistema terrestre y como uno de los medios de relación entre las zonas más profundas del medio geológico y la capa de la biosfera.

La atmósfera ha experimentado en el curso de la historia geológica del planeta multitud de cambios y aquella primera que se formó en los inicios de la guarda escaso parecido con la que hoy conocemos. Las emisiones volcánicas, la acción de las radiaciones exteriores sobre los compuestos y elementos presentes y la propia actividad de los seres vivos, al principio básicamente las plantas (como productoras de oxígeno), han ido alterando la composición química y las propiedades físicas de esa masa gaseosa. Pero los cambios producidos han sido regresivos y, además, lo que es más importante, han ido estrechamente interrelacionados con la evolución de los seres vivos, es decir, al ser la atmósfera también un producto de la actividad biológica, sus cambios no han perturbado el ciclo natural de los organismos, si bien han actuado evidentemente como un factor evolutivo importante. La presencia de oxígeno en la atmósfera en cantidades suficientes permitió la conquista de los medios terrestres y aéreo por parte de formas vivas provenientes de otras surgidas en los mares. En cambio, la contaminación, como alteración ajena al desarrollo natural del ecosistema terrestre, supone un grave riesgo de destrucción de varios eslabones de la cadena y en última instancia del propio ecosistema terrestre.

La actividad industrial ha ido sobrecargando la atmósfera con sustancias de todo tipo y a partir de un umbral determinado los daños han comenzado a producirse de un modo acelerado, afectando en particular a los aspectos más visibles del ecosistema y también al entorno más inmediato del ser humano (el aire que respira, la destrucción de sus monumentos, etc.).

Esto ha despertado la conciencia de la población sobre la gravedad de esta agresión al medio.


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