lunes, 6 de octubre de 2014

Contaminación del Agua

La contaminación en ríos y lagos

Los lagos han sido los primeros en manifestar los efectos de la contaminación, al ser muchos de ellos sistemas cerrados y, en cualquier caso, porque la entrada y salida de sus aguas no suele ser suficiente para deshacerse de una cantidad excesiva de residuos. La contaminación inicial era de tipo doméstico, procedente de las poblaciones humanas asentadas en sus orillas. Al ser productos orgánicos en su mayoría, se produjo un paulatino aumento de nutrientes en el agua, convirtiéndose los lagos oligotróficos en eutróficos y desapareciendo da manera lenta las formas de vida más exigentes.

Con los modernos métodos agrícolas, que recurren a fertilizantes y plaguicidas para aumentar la producción, el número y la peligrosidad de los residuos ha aumentado, acelerando los procesos. El resultado ha sido la muerte biológica de gran número de masa lacustres en los países industrializados.

Los ríos, gracias a su capacidad de arrastre, han sido capaces de absorber mayor cantidad de agresiones, pero también el proceso de intensificación y concentración de esos contaminantes ha superado los límites de la capacidad de auto regeneración, rompiéndose el equilibrio entre los distintos componentes del medio fluvial. Las cloacas circulantes en que se han convertido en el mundo industrializado son una buena prueba de ello. La flora y la fauna han quedado en muchos casos irreparablemente dañadas.

Al ser los ríos la fuente principal de suministro de agua potable para las poblaciones humanas, el problema se ha convertido en prioritario para las autoridades y las legislaciones actuales intentan impedir la contaminación, al tiempo que se llevan a cabo costosos proyectos de limpieza y regeneración de las aguas. La disponibilidad de agua potable está en camino de convertirse en uno de los decisivos del desarrollo humano para el cercano siglo XXI, transformándose en un bien preciado y cada vez más costoso.

La contaminación del mar

Los residuos arrojados a los lagos y ríos pasan de modo natural al mar y allí las corrientes los dispersan y trasladan a los puntos más lejanos. Muchos de estos contaminantes son transformados en elementos utilizables por los organismos marinos, dentro del proceso de auto depuración del mar. Pero hay otros, sobre todo los residuos radiactivos y los productos químicos de alta concentración utilizados en procesos muy diversos, que no pueden incorporarse a ningún ciclo natural de estas características y permanecer como tales provocando enormes daños en la flora y fauna marinas. Sus efectos son a menudo a largo plazo o en lugares remotos. Así, DDT utilizado masivamente en los años 50 y 60 en la agricultura paso a través de los ríos a las aguas de los océanos, acumulándose en los elementos del plancton y, de aquí, pasando a los tejidos de los peces, que en un superdepredador, el ser humano, utiliza como alimento. Se han encontrado restos de DDT en cantidades peligrosas en focas y otros carnívoros marinos.

A los vertidos directos a través de los ríos hay que añadir la contaminación con las precipitaciones que arrastran residuos tóxicos, los vertidos incontrolados en altamar y los accidentes de superpetoleros que vierten millones de litros de hidrocarburos a las aguas, o, a menor escala, pero igual de grave por su reiteración, las pequeñas cantidades resultantes de limpiar depósitos en altamar o procedente de fugas de los motores.

Agua potable

Más valiosa que el oro

Buenos Aires. Argentina. Por el simple gesto de mantener la canilla abierta mientras se cepilla los dientes, Roberto M. gasta diez litros de agua al día.

Bou Djébéha. Malí. En mitad del árido paisaje, media docena de niños peules acarrean tres baldes. Después de caminar 6 km. Conseguirán agua para abastecer a sus familias durante una jornada.

Nueva York. Estados Unidos. Cada vez que uno de sus habitantes vacía el depósito del inodoro desaparecen catorce litros de agua potable por las cañerías.

Depresión de Houleh. Israel. Diez litros de agua por día, utilizados gota a gota, sirven para regar unos 100 metros cuadrados de cultivos hortícolas.

París. Francia. 500.000 metros cúbicos de agua, aproximadamente el 50% del consumo diario de la ciudad, son vertidos a las alcantarillas día a día sin que hayan servido a nadie.

El empleo que el hombre hace del agua está relacionado con factores tan dispares como las costumbres, educación, grado de desarrollo y, sobre todo, región del mundo en donde viva. Pero siempre, desde que la especie humana apareció sobre el planeta, nuestra existencia ha estado ligada a este elemento. Y no sólo el hombre depende por completo del agua. El inicio de la vida en la Tierra aconteció en su seno. A partir de entonces, todos los seres viven en el agua o contienen grandes porcentajes de este irremplazable líquido, que en el caso de los humanos representa un 75% de su peso.

El agua es un bien escaso y muy vulnerable, que el hombre malgasta la mayoría de las veces. Durante la celebración, del 5 de junio de 1990, del Día del Medio Ambiente, los diferentes grupos de trabajo de distintos países llegaron a la misma conclusión: la escasez de agua dulce es el mayor problema con el que se enfrenta el mundo. Resulta evidente que la Tierra ya no tiene agua suficiente para abastecer una demanda que es excesiva y creciente. Nuestro planeta contiene la misma cantidad de agua que hace millones de años, en tanto que su uso y, sobre todo, su abuso por parte del hombre no deja de aumentar.

A fines del siglo XX el estilo de vida de los países occidentales se ha convertido en el modelo a imitar para el resto del mundo. Sin embargo, por historia, tradición y cultura, es una civilización que consume mucho agua, en cantidades incluso insultantes, si se contempla desde aquellos lugares en que el incoloro elemento es un bien escaso. Una persona necesita para vivir cinco litros de agua por día. Las exigencias del consumo occidental sitúan el gasto de esa misma persona entre 200 y 400 litros diarios. Para evitar esta absurda sangría, en algunos municipios de países como Alemania, Francia u Holanda se construyen viviendas con doble sistema de cañerías. Por un lado para el agua que podría llamarse normal, utilizada en toda clase de usos domésticos, como limpiar lavar o bañarse, y que llega a las casas sin pasar por todos loa procesos de depuración; y por otro la súper, empleada solo para beber y cocinar, siendo reciclados sus sobrantes en el primer circuito. Asimismo, actividades tan aparentemente poco preocupantes por el medio ambiente, como puede ser el

diseño industrial, han comenzado a tener en cuenta ese factor. Así, ya se comercializan canillas que sólo dejan fluir el agua cuando se mantiene la mano debajo de esta.

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